Hoy no va de rollos judiciales ni penitenciarios, sino de nuestra falta de humanidad, mejor dicho, de nuestra escasa "animalidad".
Resulta, que una joven jirafa que había sido la diana del entretenimiento de los visitantes del zoo de Copenhague, ha dejado de ser interesante por no sabemos qué lío de genes, que no de enfermedad, y por ello se prescindió de sus servicios.
¡No servía! Ni para reproducirse, por su problema de genes tal como afirma el zoológico, “porque eran demasiado poco originales para permitirle que se reproduzca”, ni para reintroducirla en la naturaleza, por su escasa posibilidad y costo que ello conllevaría.
Por eso le pegaron un tiro y sus carnes fueron arrojadas a los leones, que esos sí, se reproducen mejor y han de zampar en condiciones a fin de verse lustrosos para el divertimento de los nenes y sus papis durante las visitas al zoo.
Y para no perder espectáculo, T-O-D-O-S los visitantes pudieron ver al pobre animal muerto antes de echárselo de aperitivo a los reyes de la selva, enjaulados.
Pues nada, que cuando algo no sirve lo mejor es deshacerse de ello.
¡Vaya futuro nos espera a los ancianos de las próximas décadas!