Tan solo los abogados de los famosillos y de los personajes públicos y notorios, y contratados a punta de talonario, son capaces de organizar semejantes circos mediáticos en una sala.
Despotrican, insultan, descalifican, y todos temen su verborrea fácil, incluidos su Señoría y la Fiscalía, por algo son los representantes legales de personajes que levantan pasiones y odios, y a ver quién mete mano a estos seres tocados por la divinidad.
La sociedad ya esta habituada al hecho de que cuando uno de estos imputados carece de defensa posible y cuenta con todas las pruebas en su contra, salen a colación los consabidos recursos jurídicos: que si las "actuaciones son inquisitoriales", que la "persecución de sus defendidos" por el motivo que sea, la necesidad de "decretar nulas las actuaciones", etc.
Y todo esto porque a sus defendidos los han pillado con las manos en las masa y no tienen escapatoria posible.
¿Qué ocurre con el resto de los imputados en los diversos sumarios que se juzgan a diario en cualquier sala de nuestra geografía, que por no ser famosetes y carecer de los medios necesarios sus abogados no alegan este tipo de excusas ridículas?