Contacta con Infoprisión: infoprision@gmail.com

blog

DE LAS PAREJAS Y SUS RELACIONES EN PRISIÓN (2)

14/7/2009

Al mes John Jairo pasó a visitarlas. Una vez se cercioró que la abuela de los niños estaba curada, se llevó a su hija aparte y le ofreció enviarla de viaje a España. Debería viajar con unas muestras especiales de café de la Federación Colombiana de Cafeteros a una tostadora muy importante de Madrid. Supuestamente él los representaba en España y necesitaba enviar a alguien de confianza con dicho muestrario; cosa de unos días y regresaría. Le pagaría el pasaje, hotel, gastos y un extra por el desplazamiento.

Ella inocente aceptó. Y ahora se encuentra en el módulo de ingresos, acusada de narcotráfico y sin conocer a nadie en un país extraño, en una cárcel lejana.

Otra latinoamericana comparte celda con ella. Es brasileña y también la pillaron con droga en el aeropuerto. Su nombre es Cesárea, es de tez morena, llegada a la treintena y rasgos suaves. Está tan perdida como ella. Ha dejado a su familia allá en Brasil, en Sao Paulo; un hijo y un marido. Ambas se consuelan contándose sus historias de pena.

Al segundo día, por la mañana, se abre la puerta. Consulta médica y entrevista con el Educador y la Asistenta Social, les dicen por la megafonía de la celda. Cuando salen al corredor se encuentran con otras dos chicas: una española yonkie, la Julie y otra colombiana, paisa, de Medellín.

La doctora le hace un chequeo completo. La interroga sobre las enfermedades que ha padecido, si se encuentra inmersa en algún tratamiento, si fuma, se droga y toda una batería de preguntas que dejan a Elisabeth María aturdida. Sin embargo, esto resulta ser una minucia comparado con la artillería acosadora de dimes y diretes que le espera en el despacho del Educador y de la Asistenta Social.

Cuando por fin emerge de la última entrevista lo único que desea es que la depositen en el módulo que decidan y que por mi Diosito, me coloquen con alguna paisana en la celda, o más chévere aún, solica, piensa.