Hurgando entre las noticias, una hábil periodista encontró en estos días un artículo que ha pasado desapercibido para la mayoría de los lectores y para el resto de medios, pero que es de suma importancia.
En una catástrofe como la del Prestige, donde una región sufrió una devastación medioambiental y económica tremenda, algunos listos –quizás de la Administración- se han encargado de desviar hasta 11,6 millones de euros en gastos de viaje y personal sin justificar.
Es decir, de los 214 millones de euros que reclama el Estado Español, solo están justificados 202,4 millones; el resto aparecen como gastos de viaje y personal de la empresa Sasemar, pero claro, sin una contrapartida documental.
Y todo se ha destapado, porque la Ong ecologista Arco Iris no para de dar el coñazo al Tribunal de Cuentas para que aclare este desfase.
No hay día, que no nos desayunemso con una nueva noticia de corrupción.