Ayer no tuve más cojones que cascármela. La hija de la gran puta de la Paula no me magreó durante el rato que duró elcurso; tampoco cuando salimos a tomar café. En lugar de eso me dio la charla, que si no había puesto suficiente interés solicitando el vis, que si seguía pensando en mi esposa y que debido a ello no hacía nada, que si apenas teníapeculio y yo no le pasaba ni un peso, y así, un reproche tras otro, mientras no quitaba el ojo de sus tetas, y cuando se giraba, observaba su culo pensando en clavársela por detrás, por delante o por donde coño fuera.
Esta mierda de aislamiento me tiene a cien, en todos los sentidos: a cien de depresión, a cien de amor no correspondido, a cien de nostalgia de mi familia, a cien de mente calenturienta, a cien de ganas de follar… estoy jodido.
Y a pesar de que no las tengo todas conmigo, he vuelto a echar una instancia, solicitándoles encarecidamente que nos concedan elvis a vis íntimo, dado que llevamos más de seis meses carteándonos, cuento con un destino y bla, bla, bla. Les suelto toda la retahíla de los puntos a favor con los que contamos para que nos concedan ese vis. El kurdo me recomienda que recurra la negación delvis a vis ante el juez, pero Pechín, uno de los gallegos, responde que ni de coña: se cabrearán los de la junta y te putearán; se coscarán que tu familia viene devisita, se lo soltarán a tu mujer… nada, no hagas nada, solo vuelve a pedirlo de buenas manera a ver por donde salen, dijo.
Yo también creo que es lo mejor, por eso vuelvo a echar la instancia. No sé si se han pispado de lo de mi mujer y por eso lo deniegan, pero por si acaso, la voy a meter con vaselina, suave.
Mañana viene mi vieja con un amigo mío, me ha comentado. Sorpresa, ya que no me ha soltado quién la acompañará.
Esta noche la cena va de sopa y huevos duros. Me agencio media docena para llevármelos al chabolo; me encantan. Y engancho tres yogures; uno me lo da un desdentado al que le suelo dar un extra.