LA CARADURA DEL QUE SE SIENTE AMPARADO POR SUS VÍNCULOS
29/7/2013
El exprimer ministro de Italia, don Silvio Berlusconi, tiene la desvergüenza de soltar esta frase lapidaria sin que le tiemble un solo músculo de ese rostro pétreo que posee: "Si soy condenado iré a la cárcel”.
Tampoco irá al exilio como hizo el ex primer ministro Bettino Craxi y, si se confirma su condena, aceptaría ir a prisión en lugar de las opciones de arresto domiciliario o servicios sociales.
Y todo esto lo proclama a escasos días que el Tribunal de Casación Italiano se pronuncie sobre el recurso interpuesto por la caterva de abogados de este señor en relación a la condena de cuatro años de cárcel y cinco de inhabilitación para cargo público por fraude fiscal en el caso Mediaset.
Claro, pero su tranquilidad y petulancia provienen de saberse cubierto por una parte de la Judicatura y la Política Italiana, además de encontrarse bajo el paraguas de la Ley de Amnistía del 2006.