Hasta hace unos años nuestra Monarquía era intocable, un tema tabú.
Pero de un tiempo para aquí, las noticias se suceden y los filtros creados a tal efecto apenas detienen las avalanchas de críticas y crónicas nefastas a nuestra Corona.
Pero una cosa son las opiniones en contra, aunque provengan de los todopoderosos medios de comunicación, y otra, involucrar a un miembro directo de la Casa Real en un proceso penal abierto contra su marido.
Sí, porque aquí lo que se dilucida es si procesan a la Infanta Cristina en el sumario abierto por la apropiación indebida de fondos sociales de la Fundación Noos por parte de su cónyuge e imputado, Iñaki Urdangarín, y su socio, Diego Torres, debido a su conocimiento y más que probable uso doméstico de dichos fondos a sabiendas de su procedencia, o por el contrario, que era desconocedora de los malas actuaciones que los imputados realizaban con dichos dineros “solidarios”.
¿Estaba al tanto de estos tejemanejes? ¿Merece ser procesada? ¿Permitirá la Administración ensuciar aún más su imagen?