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Y en esta ocasión tratamos sobre la problemática de los médicos en prisión, de sus actuaciones a seguir de acuerdo a las Leyes Penitenciarias o, por el contrario, en los casos extremos, de acuerdo a su criterio deontológico y en contra, muchas veces, del Sistema ya implantado.
Grave conflicto ético, sobre todo, en los casos de extrema gravedad tales como el de las Huelgas de Hambre prolongadas, las Enfermedades incurables o las Autolesiones graves, donde el preso no tiene derecho a elegir su opción, donde se imponen unos criterios de Seguridad y Control adaptados al Sistema, y donde el médico, muchas veces en contra de su opinión profesional, ha de actuar conforme a dichos criterios administrativos.
Entonces, en prisión, ¿quién tiene la última palabra, el Sistema Penitenciario o el Médico? ¿Dónde queda la opinión de la persona privada de libertad con relación a su propia vida?