Soltaron los perros, los abandonaron, ¿quién?, no se sabe, pero ahora esos perros desahuciados en época estival, se asilvestraron y crearon jaurías de canes que atacan el ganado de los pueblos y lo devoran.
Es comprensible: tienen hambre. Antes los alimentaban y ahora han de alimentarse de lo que encuentran o capturan.
Los ganaderos se quejan, las ovejas desaparecen y las jaurías crecen año tras año tras el verano, época de abandono de las mascotas.
¿Quién tiene la culpa?
La sociedad, nuestra sociedad, vacía de contenido y caprichosa, que tan pronto se interesa por la raza del perrito de moda que ha adquirido la actriz de Hollywood tal, o encarga caimanes que ve en el programa televisivo de Frank de la Jungla: cómo “molan” y lo que van a “fardar” con ello.
Una vez crecen las comidas, y las cacas de los animalitos van adquiriendo proporciones de tarta navideña, nos cansamos, y el p… perrito acaba abandonado en el monte y el caimán en las alcantarillas de nuestras ciudades, todo lejos de la vista de los “ciudadanos de bien”, de nosotros.