Unas pocas líneas para sacar a colación una decisión judicial propia de un Juez carente de sentido común.
Este Juez, ni corto ni perezoso, obligó mediante una polémica sentencia a la mujer de un maltratador con cuatro condenas a sus espaldas, tres por delitos de maltrato y otra por maltrato habitual sobre ella, a acogerlo en su casa por “no tener adonde ir”.
De inmediato, el Instituto Andaluz de la Mujer y la Fiscalía de Violencia de Género, dieron la voz de alarma: “¿no ha puesto este juez en riesgo la seguridad de esta mujer?”.
Está claro que esta maltratada corre peligro y algo no funciona bien, cuando en los juzgados “hay un descenso en la concesión de órdenes de alejamiento y un aumento de las absoluciones”.
Decisiones como la de este juez, Pio Aguirre, sientan un mal precedente entre las mujeres maltratadas y sus maltratadores, ellas, porque se negarán a denunciar y soportarán los maltratos visto el tipo de sentencias que se dictan, y ellos, por encontrar la vía libre a sus desmanes.