¡HACIENDA SOMOS TODOS!, aunque algunos mueran por ello.
18/6/2013
El padre se suicida debido a la quiebra de su empresa, y deja a la familia arruinada… sin casa, sin marido, sin padre.
La mujer pierde a su marido, su vivienda, el sustento familiar y carece de trabajo.
Su hijo de cinco años pierde a su padre, y queda postrado.
Hasta aquí, una tragedia familiar más de las que abundan hoy en día.
Pero faltaba otro actor principal para completar el reparto de esta tragicomedia: ¡H-A-C-I-E-N-D-A!
Sí, Hacienda, con ese olfato que la distingue y tras perder al principal deudor de este núcleo familiar, se lanza por la criatura y, por defecto, contra su madre, la tutora legal del niño y a quien esta institución les reclama los 17.000 euros que dejó pendiente el suicida.
Al pobre niño, además de la pena por la pérdida de su padre, le cuelgan el sambenito de deudor, y junto a su madre, los condenan a no tener futuro, o lo que es lo mismo, no poder tener nada a su nombre y a ser deudores.
En qué país vivimos, en donde las grandes fortunas, las tremendas multinacionales y los representativos prohombres apenas pagan impuestos, y unos pobres desgraciados pierden todo por una mala pasada del destino.