Sí, eso es lo que aseveran los extranjeros que aquí caen detenidos o los que llegan de prisiones de allende los mares, aunque lo que tengamos en España no sean palacios sino cárceles, más o menos bien mantenidas (algunas) y con un sistema aceptable, dentro de sus muchas deficiencias y limitaciones.
Pero si uno se pone a analizar las prisiones de América, incluidas las de los Estados Unidos y, por otro lado, las de Asia y África, e incluso muchas de las europeas como pueden ser las italianas, alemanas o francesas, las españolas sobrepasan con creces el nivel de habitabilidad de las anteriores.
Y eso que contamos con hacinamiento donde los preventivos y condenados comparten celdas y módulos, que tenemos problemas administrativos en los sistemas judiciales y penitenciarios, que en algunas prisiones han reducido las dosis alimentarias, que en otras la calefacción funciona por horas, que, que, que…
Sí, no todo funciona como es debido, pero lo que hay que ver en otros centros penitenciarios del primer, segundo y tercer mundo da que pensar, y mucho, donde más de 1.700 español@s malviven en condiciones, en ocasiones, infrahumanas, donde algunos salen con vida y regresan deteriorados, y otros, mueren en el camino, abandonados, hambrientos y enfermos, y con unos consulados españoles que apenas asisten a sus nacionales.
Y él que aún dude, que ojee el artículo que adjuntamos.