Lo que parecía prácticamente imposible que aconteciera en nuestro país ahora ocurre.
Los delitos fiscales y financieros, que hasta hace unos años apenas lograban sentencias condenatorias y a los que la Judicatura y los Medios de Comunicación prestaban escasa atención, comienzan a destaparse debido a la crisis, la necesidad de recaudación y, por último, como un significativo aviso a navegantes.
Sumarios abiertos como el de Díaz Ferrán, Iñaki Urdangarín y Bárcenas antes eran impensables, cuando en la actualidad aparecen un día sí y otro también.
Y en lo relativo al caso que nos atañe, que decir, de Juzgado de Guardia, porque las grandes Auditoras como Price Waterhouse Coopers, Deloitte, KPMG o Ernst & Young, que sentaban cátedra y su veredicto daba pie a autorizar fusiones, instar instrucciones de sumarios y dar el visto bueno a grandes operaciones financieras, se han demostrado corruptas y manipulables como cualquier negocio de barrio.
Tal es el caso de la primera, PWC, para cuyos 61 socios, incluido su expresidente, Anticorrupción solicita penas de prisión de hasta 14 años por delitos contra la Hacienda Pública en varios de sus apartados, es decir, han manipulado todas las cifras que pudieron modificar y se embolsaron millones de euros.
Y esto nos extrapola al comienzo de la crisis en Estados Unidos, creada en parte debido a la mentira y el engaño utilizados por entidades como Lehman Brothers, y que nos ha llevado, al planeta entero, a la situación actual: UNA PURA MENTIRA GLOBAL SOBRE LAS FINANZAS MUNDIALES.