A simple vista nos encontramos con una excelente noticia, pero leyendo la letra pequeña después del gran título en negrilla, nos percatamos, que como todo, guarda un gazapo, mejor dicho, que no es oro todo lo que reluce.
Resulta que la Comisión Nacional del Mercado de Valores tiene previsto sancionar a once de los diecinueve bancos y cajas nacionales que comercializaron participaciones preferentes a fin de colocarlas entre sus clientes sin la consabida información e ignorando las supuestas buenas prácticas que de boquilla se proclamaban a los cuatro vientos; hasta aquí, estupendo.
Pero lo interesante viene ahora: esta sanción no tiene como fin resarcir económicamente a los inversores, sino lograr un efecto de disciplina de mercado para que los emisores se ciñan a las buenas prácticas, dado que la CNMV no puede obligar a estas entidades a compensar a los afectados, cosa que solo pueden realizar los Tribunales.
Ya decíamos que esto sonaba a cantos de sirena: ellos lo guisan y ellos se lo comen.