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CARABANCHEL, RECUERDOS DE UN KIE ( l )

13/4/2009

CARABANCHEL, RECUERDOS DE UN KIE ( l )

La entrada de la antigua prisión de Carabanchel sorprendía por su frialdad y tamaño. Era un mundo en sí mismo, con sus jerarquías y leyes de las que apenas quedan vestigios en los penales de nuestros días.

Cada galería se guiaba por sus propias normas dirigidas por el preso de confianza de los funcionarios; estos no entraban. Ese preso, el cabo de varas y chivato de los jefes, legislaba con sus adláteres con intereses desviados y tiranía de sátrapa.

Durante mi estancia en dicha casa, vi pinchazos, peleas, muertes, y fui amenazado de por vida, aunque en un primer momento me sentí protegido por un grupo de Pieds-Noirs, amigos de tiempos y respetados por todos. Después, y sin proponérmelo, me convertiría en kie.

Una jeringa, artículo de lujo, se alquilaba por pico y recorría las celdas hasta que la aguja perdía su punta y creaba tremendos desaguisados en vena, salpicando paredes y ropas.

Mis travestidas favoritas de tranca de gran tamaño y tetas bizcas, daban servicio en su chabolo a paquete de cigarrillos por mamada y dos por enculada. Las filas frente a su hogar se eternizaban.

Así celebré mis 64 años, agasajado por los compis con licores de frutas de fermentaciones prohibidas, amaneciendo al siguiente día de resacón demencial y comido por las chinches jíbaras que se escondían en los resquicios...

 

Hoy cumplo 65, ahora soy el kie del lugar pero sigo en este presidio, en la galería 5ª, chabolo 37, y en compañía de dos mendas: un español y un alemán. El español es un yonkarra, sano el chico, pero le gusta más el caballo que al Llanero Solitario. Y como el pobre diablo anda mal de parné, como la mayoría de los de esta casa, solo le alcanza para comprarse la papela cortada. Para la jeringa y la aguja, nada, no tiene más cojones que alquilarla. Sí, se la alquilan por pico, y así, el chico, va tirando. El problema es que en ocasiones nos pone todo perdido, paredes, catre y suelo. Eso se debe a que la aguja alquilada y gastada por el uso se encuentra roma, por lo que cuesta Dios y ayuda que perfore la piel y cuando lo logra, es a base de crear un boquete por donde la sangre brota con la fuerza de una fuente; ahora podréis entender lo de las salpicaduras.