Cuando el Filetes baja esa tarde con ánimos ansiosos de carne y caricias, las que espera recibir de su chica tras las columnas del sociocultural, se topa con varios compis que lo miran de una manera chocante. Percibe en algunas de sus expresiones un atisbo de cachondeo que no alcanza a comprender. Pero se encuentra lo suficientemente excitado e ido como para no pararles bola. Sin embargo, y cuando se dirige al economato en busca de un café, uno se le acerca, le coge la mano y le dice jocoso:
-Enhorabuena, tronco, eres todo un campeón.
Él se para en seco sin comprender, pero le ha tomado tan de improviso que extiende la mano y estrecha la del aparecido.
-Pero, ¿de qué va esto, compi?, ¿enhorabuena de qué coño? –pregunta con curiosidad.
Un par de compis más se acercan, estrechándole todos la mano y golpeando su espalda.
-Pero troncos, ¿de qué vaís?, ¿acaso me ha tocado la primi, o qué?