Contacta con Infoprisión: infoprision@gmail.com

blog

DE LAS PAREJAS Y SUS RELACIONES EN PRISIÓN (165)

8/3/2010

No se decide. Los nervios y una inseguridad desconocida lo mantienen en un estado dubitativo. Por ello no se decide ¿Se engalana cómo un pincel o se viste de cualquier manera? No sabe si desea impresionarla o pasar de su culo, aunque esto último le resultará complicado, ya que el enganche que tiene con la colombiana es mayor del que él desearía. Así lo intuye, no lo reconoce. Se libra una lucha a brazo partido entre su subconsciente -humano y sensible, como él en realidad es- y el consciente, en ocasiones pedante y soberbio, y que no desea imposiciones ni ataduras.

Sin percibir el por qué y el cómo, comienza a ataviarse con sus prendas más exquisitas, las de siempre para las grandes ocasiones. Solo posee una muda fina, aquí, ya que en su casa no da abasto con el surtido de prendas de marca que guarda. Por algo su trabajo agotador a la vez que refinado le hace sudar la gota gorda: para adquirir bugas de lujo, prendas de ensueño e invitar a las titis a los mejores garitos de la ciudad; para qué sino. Pero aquí, cuenta para el diario con un buen surtido de trapos de andar por casa, y para las ocasiones especiales, pues lo de siempre: su pantalón gris de poliéster brillante y pinzas, su camisa negra de cuello y sus zapatones acordonados y de oscuro brillo.

Mientras termina de acicalarse, piensa en el desarrollo del vis-vis. ¿Querrá follar la gachí o solo parlotear? Porque lo que es él, está más salido que una mona, y eso, a pesar de que lo nervios lo tienen atenazado en previsión de la reacción de Elisabeth María. Lo único que tiene más que claro es la postura en que pondrá a la piba para echarle el polvo, pero lo que venga luego…, ni flowers. No sabe aún lo que le dirá, cómo se enfrentará al problema y que responsabilidad tomará. Bueno, responsabilidad, responsabilidad, la justa, la de ayudar a la colombiana a abortar y después…, sí, después seguir haciendo vis-vis con ella y poco más. Pero hablar de niños…, ni de coña. ¡Está él para tontunas de ese tipo!