Me levanto de mala hostia. Es fiesta, puente para más inri, y la peña que está afuera, u sea, en libertad, sale de vacances, se pira al pueblo o hace cualquier cosa, menos patiear como unos gilipollas, como nosotros, los putos presos.
Y para colmo he llamado a casa y todos se han pirado. Seguro que la Pati y el niño se han ido de puente con el hijo de puta de mi abogado. Cuando cuelgo el aparato, un nudo me atenaza la garganta, otro el estomago; no aguanto. Me voy al tigre y me doy de cabezazos contra la pared; también arreo dos puñetazos que me abren la mano. Eso me calma.
Hoy estoy hundido; la puta fiesta me deprime. Y encima tengo que escribir y contar todas estas mamonadas. Anda que os den por el culo, sí, a vosotros, a los que me leéis. Dejadme en paz. Me piro del mundo.