De inmediato lo arropan Carmelo Almorzo y el otro etarra, el que jugaba al squash conmigo. Lo sientan en su mesa con gran boato, como si hubiera llegado el emperador Pedro I.
Por los compis con los quepatieo me entero que Urrisola es uno de los ex dirigentes etarras que renunció a seguir perteneciendo a la banda armada. Lo extraditaron de Francia en el 2001 después de pasar ahí cuatro años detenido, y parece ser que reclamado por España por el atentado de Hipercor, un atentado con paquete-bomba contra el Ministerio de Justicia y el secuestro de un industrial.
Es un antiguo pez gordo de la banda, pero que ahora presiona a ETA mediante cartas donde les insta al cese definitivo de la lucha armada y al reconocimiento del daño causado. Es decir, que decide reinsertarse en la sociedad, aceptar definitivamente los beneficios penitenciarios que le ofrece el sistema y salir cuanto antes deprisión. No lo va a tener fácil, habida cuenta de las condenas que carga a sus espaldas, pero por intentarlo que no quede.
A los demás compis nos ha ignorado como si fuéramos cagarrutas repartidas por el patio. Por la tarde se monta una partidilla de frontón con su otro compi etarra que me pone los dientes largos. Hasta ahora apenas jugábamos frontón en el patio, aunque paredes sobran, y raquetas y pelotas también, pero no había con quien, salvo el etarra, que después de que a su compañero Barandilla le dieran la prisión atenuada, no se junta con nadie.
Hoy, sin embargo, se ha echado unas partidillas con Urrisola, y jodó, que nivel tienen ambos, cómo le dan.
Cuando subimos por la noche, ambos deciden compartirchabolo, aunque entre los etarras no sea lo habitual.