Después, por la noche, y tras percatarme que mi compi ya había entrado en el mundo de los sueños, me casqué un pajón a fin de descargarme de la acumulación de semen que la Paula, durante la tarde y detrás de la columna, me había puesto a punto de nieve. Una vez finalizó la gran corrida, comencé a arrepentirme de haber echado la instancia, pero el sueño me pudo y no terminé de arrepentirme en toda regla.
Lo de esta mañana es diferente. Me he levantado con mal cuerpo pensando en la cagada que cometí echando esa instancia. Si lajunta se cosca que estoy pidiendo un vis a vis íntimo con una interna, teniendo mujer e hijo fuera, sin constatar que estoy divorciado, se puede mosquear. Estoy mazo arrepentido, y ahora, en frío, me la pela la sudaca. Sí, sé que soy un hijo de puta, que solo la deseo para follar y basta, pero ella tampoco se queda calva, la menda. Además de querer culiarme, como ella dice, quiere emparejarse conmigo, y que le pase peculio, y que me ocupe de ella, y… O sea, cada cual va a lo suyo, a aprovecharse del presente y listo.
A eso le he de sumar, que la Pati, mi esposa, me está poniendo los cuernazos de manera descarada, así que esa es la que menos tendría que reprocharme nada en caso de que se enterara.
Con este último pensamiento me tranquilizo mientras camino por el patio junto a los dos gallegos y el Panamá, mis oráculos en todo lo que concierne al mundo penitenciario, y que en la mayoría de las ocasiones desconozco.
Por la tarde ya se me ha pasado el acojone y comienzo a pensar en la comunicación del finde.