La mala hostia no me deja pegar ojo. Vaya semanita que llevo. Primero, lo del caso de la aplicación de la doctrina Parot al tiempo de condena del asesino de la niña Olga Sangrador, después, el mal rollo que me produce el pasotismo de mi abogado y mi miedo de permanecer aquí de por vida, anteayer, el maltrato al que fue sometida mi madre en las comunicaciones, y por último, la situación desagradable por la que pasó mi hermana a la salida del vis.
El caso es que mi madre me contó ayer, que cuando salían de la comunicación -ella no se pispó-, un compañero mío –debía ser undestino de comunicaciones-, se quedó mirando fijamente la entrepierna de mi hermana, y que cuando ambas pasaron junto a él, le susurró sin que nadie más se coscara:
-Estás buenorra y te la metería hasta er fondo.
María José bajó la cabeza y se apretujó a mi madre, acelerando el paso de ambas. Una vez fuera, se lo contó con lágrimas en los ojos. La vieja está cabreada que te cagas, y yo… me como al hijo de la gran puta que haya sido. Me lo ha descrito así por encima, y ayer tarde, cuando fui al curso de informática, le pedí a Luis, el destino de biblioteca y amigo de Jesús, mi jefe de office, que por favor me averiguara quienes son los destinos de comunicaciones. Cuando lo puse al tanto del motivo, me contestó que no me apurara, que se enteraría.
A mis compis de patieo se lo cuento hoy durante nuestras vueltas de noria. Todos alucinan. Saben que en eltalego, las mujeres, parejas, novias, madres y hermanas de cualquiera de nosotros son sagradas ante los ojos de los demás compis. Y el que se salta este precepto, puede buscarse una ruina. Me dan su apoyo, y están dispuestos a vengarme cuando se conozca el nombre del menda.
Esta noche, al termino del reparto de la cena, se acerca Jesús.
-Javier, que me han contaó lo de tu hermana; tranqui, compi, que cuando nos pispemos de quién ha sido, ese mal nacido se va a enterar: palabra de Jesús.