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DIARIO DE UN PREVENTIVO

13/7/2011

Miércoles, 13 de julio

¡Qué paja me he cascado anoche pensando en la Paula! Creía haberme quedado impotente desde que Patricia y yo no hablamos. Todas las noches las paso en vela y no tengo apenas erecciones. Tan solo pienso en mi mujer; el amor, la necesidad de posesión o como queráis llamarlo, me consume. Pero ayer, de repente, y al ver a esta mujer suramericana con esa mirada carnívora, algo se ha cortocircuitado en mí. Y eso que la había visto en la primera ocasión que llegué con Bach al polideportivo. Ella estaba con una etarra y ambas me llamaron la atención, pero nada más. Sin embargo, ayer…

Hacía semanas que no le daba a la ale-manita, pero esta madrugada, y por arte de birli birloque, mi pollón adquirió un tamaño importante. Me imaginé encontrarme con la Mejía en los vestuarios del poli, ahí, a escondidas, y cómo ella me pedía a gritos que la montara, y así, con imaginación y algo de meneo, me corrí del tirón. Lo único que me jodió, fue el corte de bajar de mi litera a limpiarme, por lo que me quedé con toda la plasta pegada al cuerpo hasta que esta mañana me metí en la ducha

Sigo sintiendo lo mismo por Pati, pero gracias a la visión de ayer, se me va a alegrar la vida en este hueco, aunque solo sea de coco.

Después del patieo matutino de todos los días, me dirijo a la pequeña escuela del patio para escribirle una carta a Paula. Joder, no puedo pasar porque los musulmanes han extendido sus alfombrillas para el rezo del mediodía, y no hay forma. Además, ya hemos tenido más de un problema con ellos por ocupar esa sala para el rezo y otros menesteres. Nos les falta de nada. Por lo que me contó en una ocasión el Edu, durante el Ramadán les proporcionan la comida en el horario establecido para ello, y en el office, todos los días servimos dieta musulmana especialmente preparada para ellos. Y ahora la sala de rezo. Me gustaría conocer los derechos que pueda tener un cristiano en un país musulmán: qué ir a la iglesia los domingos, qué si la vigilia del viernes… y no te digo en una de sus cárceles… pero poco.