De continuo lo oímos despotricar en contra de España, en contra de nuestro Gobierno, en contra de nuestra Oposición y, de cuando en cuando, encarcela a uno de nuestros nacionales, a ver si aprendemos a respetar al Gobierno Venezolano.
Este es el caso de Jose L. Fernández Martín, español y venezolano a la vez, y casado con una española, que se encuentra encarcelado más de un año por participar, estar, observar una manifestación o como inicialmente fue acusado, por ser un “terrorista y activista en un plan de magnicidio contra el gobernador de Yaracuy”, acusación que ahora ha pasado a la categoría de “dirigir una banda de jóvenes manifestantes”.
Pues ya ha pasado por dos prisiones venezolanas, se encuentra en un estado calamitoso y sigue a la espera de… algo, que le ocurra algo, ya sea un juicio rápido que demuestre su inocencia o que las Autoridades Españolas intercedan por él en caso de ser condenado, como fue el caso de Ángel Carromero.
Pero con este nacional nadie mueve ficha y la instrucción de su caso se mueve al ritmo del realismo mágico caribeño.
Y el que conoce ciertas prisiones latinoamericanas, como en la que actualmente se encuentra José Luis, Uribana, sabe de sobra que la supervivencia es cuestión del azar, o de los medios con que dispongas.