Señora Presidenta, si va “supuestamente” a eliminar a un personaje unas horas antes de su comparecencia ante el Congreso Argentino, nada menos que un Fiscal, que le está señalando directamente con el dedo por el encubrimiento de una masacre, por lo menos tómese el tiempo y el cuidado de orquestar “supuestamente” su muerte de una manera refinada y que no levante sospechas.
Pero no solo su equipo realiza un “supuesto asesinato” chapucero el día anterior a su comparecencia, sino que ahora sus adláteres arremeten contra el sector judicial del país que usted representa, Argentina.
Apenas ha dado unas explicaciones de parvulario, y ahora se revuelve como gato panza arriba cuando la oposición y diferentes sectores nacionales la señalan como autora intelectual del “presunto suicidio” de su fiscal.
Una vergüenza, que en un país del nivel de Argentina ocurran dislates de este calibre.