La Justicia Inglesa ha tardado 11 AÑOS en retomar la investigación sobre el posible asesinato del ex espía ruso Alexander Litvinenko.
Y si se han decidido a reabrir el caso no es debido a que hayan encontrado más pruebas –las pruebas las hallaron desde el primer momento-, sino a que en 2006 las relaciones con Rusia eran amistosas y fluidas, además de importar sus materias primas energéticas, y en este momento la situación dista mucho de ser amistosa, es más, es muy distante a raíz de la posición de Rusia en asuntos como Ucrania y otros.
Y ahora el Magistrado Inglés, Robert Owen, instigado por su Gobierno, comenta “que cree que es cierto lo que figura en los documentos del Gobierno Británico, en los que se establece una relación entre el Estado Ruso y la muerte del espía”.
De repente, los ingleses desean saber si Rusia estuvo detrás del envenenamiento con Plutonio que unos agentes rusos suministraron a Litvinenko en Londres.
¿Por qué no emprendieron las pesquisas en su momento, y si las emprendieron, por qué las abandonaron a medio camino?
Pues porque políticamente no interesaba y ahora sí.
El problema de la raza política y su doble rasero no es de España, es un problema planetario.