Cuando Robus tuvo un momento de verse a solas con el Mono, le expuso sus inquietudes. Éste estuvo de acuerdo; además, ahora que no estaba Patricia, Paz se mantendría incomunicada del resto del grupo amigo de los Vallejo; Patricia era el nexo de unión entre Paz y su mundo paisa, la anfitriona perfecta, la amiga entretenida y confidente. No obstante, el Mono le puso sobre aviso sobre los tiempos suramericanos.
-Si en un mes quiere terminar de conocer este mundo, ha de ponerse de ya en ello. Acá los tiempos no son como en el viejo continente, así que cuanto antes comencemos, mejor.
Por otro lado, Robustiano había contactado con algunas amistades en España, para que olisquearan el panorama para un posible retorno de él y su familia. Responderían.
El mes transcurrió de rapidez. Robustiano aprovechó todo lo que la familia Vallejo le brindó, desde el conocimiento del proceso base, para lo cual, al final, tuvieron que trasladarse a una gran finca en los Llanos Orientales, de seis horas de carro y otro tanto de cayuco, ya que las de la zona de Medallo andaban calientes. Se inmiscuyó en los sistemas de prensado, de aislamiento olfativo (antiperro), del empaquetado, en fin, de todo lo que deseó captar sobre el proceso completo de la Blanca.