blog
LOS FLORIDA ( 34 )
22/4/2009
Contacta con Infoprisión: infoprision@gmail.com
blog
22/4/2009
La relación entre ambos no soportó los vaivenes de la vida carcelaria. La sagacidad de Robustiano sacó a relucir de inmediato el lobo taimado encerrado en piel de carnero que Pablo trataba de ocultar bajo maneras amables. Sus cortas entendederas dejaban traslucir toda la carga de maldad y perversión que llevaba encima. Fue a los escasos meses de su llegada al
módulo, cuando el Robustiano se ofreció a compartir mi celda de maharajá que yo, con sutil manejo, había conservado en solitario. Con buenas palabras y dotes magistrales de diplomacia, me convenció para aceptarlo como compañero por el tiempo que pactáramos sobre la marcha; en caso de no sobrellevar nuestra cautividad compartida, él abandonaría la celda a mi requerimiento.La vida con Robustiano, a pesar de mi escepticismo inicial, fue de lo más llevadera. Era un ser ordenado, higiénico y sus historias salvajes y de mundos desconocidos para mí, hacían relegar el tiempo transcurrido y por transcurrir a un segundo plano distante. Su fama se había extendido por toda la prisión y había llegado hasta los oídos de los funcionarios, que deseaban evitar problemas con alguien que en la calle contaba con un grupo de hienas hambrientas de sangre. Y todos, sin excepción, tenían a un ser querido pisando la calle libre. Por ello, el día que Robustiano tuvo que ajustar una cuenta pendiente con un interno de otro módulo, los testigos desaparecieron.