No nos extraña que se haya descubierto parte del pastel de los tejemanejes realizados por los proveedores de carne -en este caso la de pollo aunque la de res corre similar suerte-, de las grandes cadenas de “comida basura”, por no utilizar otro epíteto más fuerte.
MacDonald’s, Kentucky Fried Chicken, Starbucks y otras compraban a un proveedor de China carne de pollo caducada y almacenada en el suelo y otros lugares insalubres, pero como es habitual, nadie paga con prisión estos desmanes alimenticios que pueden dar con más de uno en el hospital o en la morgue.
Demasiado personal contratado, demasiado volumen de negocio internacional, excesiva influencia para que estas cadenas de “comida” puedan ser demandadas y enjuiciadas por no controlar su materia prima debidamente.
El poder económico sigue oprimiendo al judicial, en España y en todo nuestro Planeta.