Gran parte de los medios de comunicación españoles están al tanto de quienes son los grandes defraudadores en España, pero no lo publican por miedo a perder las ingentes cantidades de dinero que las empresas de estos “delincuentes fiscales” invierten en anuncios y demás gastos publicitarios de la tambaleante industria informativa.
Tiene que ser el rotativo The New York Times, que nada tiene que perder, quien hable de estos personajes y saque a relucir toda esta trama defraudadora que, con el beneplácito del Gobierno Español en el poder y, por ende, de la Agencia Tributaria, permiten por temor a que estos superricos alejen sus fortunas de nuestro país, y con el pretexto de que son pocos –aunque la cantidad defraudada por estos POCOS equivalga al 74% de lo defraudado- impiden las investigaciones oportunas.
Nombres como el de la familia Botín, Cesar Alierta y otros, han salido a relucir en el artículo del New York Times, aunque quedan muchos por aflorar, entre ellos los 715 amnistiados fiscales por Montoro que, por un ridículo 10% de lo defraudado, no solo evitaron pagar en su día los impuestos reales que les correspondía, sino que disfrutaron del dinero negro, y después lo han lavado y centrifugado por una miseria.