Vivimos en un país rodeados de engaños, trampas y mentiras, que va desde las más altas Jefaturas del Estado, pasando por los políticos y empresarios, hasta llegar al ciudadano de a pie.
Todo el que puede engaña.
Este es el caso de una pobre anciana de 87 años que durante ocho meses fue breada a llamadas por parte de una empresa de venta telefónica, Galería Códice, para ofrecerle productos y artículos innecesarios para ella, tales como colecciones infantiles de libros, nintendos, minibikes, dos sillones de relax y tres placas de cocina, y que accedió a comprar debido a un deterioro cognitivo y una ceguera galopante que padecía.
A 85.000 EUROS se elevaron las ventas que los sagaces teleoperadores le encasquetaron, hasta que su cuenta corriente quedo vacía de contenido.
Y ahora, la Audiencia Provincial de Madrid resuelve que los acusados no son culpables, dado que los “vendedores no pretendían engañar sino que solo se trataba de una política comercial agresiva y poco ética”.
Esta AUDIENCIA PROVINCIAL DE MADRID es proclive a decisiones injustas por no utilizar un epíteto más fuerte: en nuestro post de ayer se trató del caso de la Talidomida y su prescripción, hoy nos desayunamos con la estafa realizada a esta pobre abuela.