Nos lamentamos de las 120 muertes acaecidas en un taller textil de Bangladesh, “pobre gente”, “qué lástima”, pero seguimos exigiendo que los precios de las prendas que adquirimos en nuestras tiendas, las del primer mundo, sean bajos; de la misma manera, rezamos para que el valor de las acciones de nuestras empresas textiles, esas que atesoramos en nuestras cuentas, suban constantemente.
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¡QUE HIPOCRITAS SOMOS!
26/11/2012
