Submitted by jorge on Tue, 11/12/2018 - 06:45
En la prisión de Sevilla I, un Interno, supuestamente, ha agredido a un Funcionario de Prisiones propinándole patadas y golpes que provocaron el traslado de éste al hospital.
Y este ataque fue provocado, debido a la sospecha del Funcionario a que el Interno pudiera estar trapicheando con sustancias estupefacientes y, por lo tanto, tratara de cachearlo.
Todo esto según la versión del Sindicato de Funcionarios Acaip que, además, apuntaba que dicho Interno había protagonizado otros incidentes el día anterior al ser sorprendido vendiendo a otros compañeros la medicación que había acumulado prescrita por el Médico de la prisión, motivo por el cual había sido trasladado del Módulo de Respeto donde se encontraba, a otro, con un Interno de apoyo en previsión de sufrir una sobredosis dada la cantidad de medicación acumulada.
Otro incidente que provoca que Acaip solicite a la Administración Penitenciaria se amplíe la plantilla de Funcionarios en los centros, motivado por la escasez de medios humanos existentes en ellos, siempre desde el punto de vista de este sindicato.
Y ahora nos preguntamos, ya que todo este incidente entre el Funcionario en cuestión y el Interno nos extraña dada la situación de comodidad que este último disfrutaba con anterioridad en su Módulo de Respeto, ¿por qué motivo, una persona residente en un cómodo Módulo de Respeto, donde se prohíbe el trapicheo a riesgo de ser trasladado del mismo con un parte muy grave, se arriesgaría a echar por tierra ese privilegio y además, la emprende a golpes con el Funcionario?
¿No sería que el Funcionario lo había provocado por algún motivo que desconocemos y éste reaccionara violentamente?
Ni lo sabemos ni lo sabremos, pero no nos parece coherente la historia sobre la reacción de un Interno que residía dentro de prisión en un tipo de Módulo donde, supuestamente, la convivencia es más sencilla y nadie busca problemas.