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DE LAS PAREJAS Y SUS RELACIONES EN PRISIÓN (192)

16/4/2010

-¿Qué la Patri quiere ser su pareja?, ¿con usted? Mijita, me deja agüevada, pero cuénteme cómo fue la vaina, cuénteme mija –responde la cachaca moviendo la cabeza con sorpresa.

-Pues mire, cuando la vergaja esta regresó de cunda hace unas cuantas semanas, recuerda, ¿no?, comenzó a montar otra vez su combito de mariconas, zorras, machacas, chupasangres y todas las güevonas que andaban antes con ella y alguna nueva. Pero parece que no encontró ninguna que le arrechara para culiar. Entonces alguna vergaja le habló de la Sandrita y de mi, dizquen que éramos pareja y toda esa maricada y, de una, la malparida se vino a buscarme. Primero me entró un día en el patio, hablando de lo solita que estaba, de lo bella que yo era y todas esas vainas que se cuentan cuando una quiere levantar a alguien. Yo le dije que a mi las hembras, que no, que no era mi vaina. Que lo de la Sandrita era un vaina asi como de compañía por el ratico que íbamos a estar en este lugar inmundo. Pues nada, mija, que la verraca insista e insista que a ella le valía verga la Sandrita y que yo tenía que ser para ella. Y así, cada vez más malevosa, y dizque, que si no era para ella no iba a ser para nadie. Todos los días jodiendo y jodiendo con la vaina, y yo, zafe que zafe de ese cuento, haciéndome la marica hasta antier, donde me dijo que me daba tres días para decir que si sí o que si no, pero que si iba a ser que no, que estaba jodida, que me iba a joder mi vida hasta que fuera suya. Ya ve, mija, estoy jodida y con miedo, pero un miedo verraco. No sé que vaina hacer.

Otra vez las envuelve el silencio. Mantienen la línea y velocidad de crucero marcadas. 

-Mire, mijita, aunque usted y yo no seamos…, como usted dice, parceras, no se me preocupe que le voy a dar vueltas a la vaina a ver como arreglamos esta maricada sin terminar en tremendo mierdero. Deme esta noche para camellar la cabeza y mañanita le digo algo. Y tranquila, mija, para eso estamos las paisanas del Pueblo y, a esa chandosa, la vamos a joder.

-La cena. Entren todas al comedor –grita una funcionaria que aparece por la puerta de acceso al patio.