Nunca lo había hecho con otra gachí, pero ahora que estaba sin marido –ni falta que le hacía después de cómo se lo montó el mú cabrón y en el berenjenal que la había metío-, se sentía sola, sin su mama, ni el papa, ni los churumbeles, ni ná de ná, ¿por qué no probar con ésta, que además de estar güena, tenía salero y la miraba bien? Solo sus creencias y las disposiciones sociales de su pueblo la echaban atrás, aunque a estas alturas del paseo y con todo lo que había llovido desde entonces… Se lanzó.
Lo que en un principio se basó en el puro morbo y en un sexo bestial, con el correr de los tiempos se convirtió en una relación de pareja estable, con sentimientos profundos que se enquistaban día a día y una ternura que jamás había descubierto hasta entonces en los hombres, bueno, en el hombre, ya que su papa la casó a los quince con el Paco y el muy bestia le echaba los polvos como un animal, sin caricias, ni palabras bonitas ni miramientos. Aquí te pillo y aquí te mato y si la Patri le decía algo, dos hostias bien calzadas daban por finiquitada la queja. Pero joder, como follaba el tío, a todas horas y en cualquier lugar, hasta delante del Paquirrín que se ponía a berrear pensando que le hacían pupa a su mama.
Pero cómo esto, nada. La Tani, sumerchera, se preocupaba de ella a todas horas, la cuidaba y la consentía. Entonces, la Patri, comenzó a perder la cabeza por la otra. La amaba más que a su vida y una pasión nunca antes percibida le carcomía los sentidos. Era dichosa dentro de su forzada reclusión; todo lo feliz que en ese lugar se puede ser.
Todo iba de maravilla hasta que trajeron a una yonkie del barrio de Entrevías en conducción de otro centro. Se hizocompi de la Tani para fumarse sus petas y sus platas, y ésta, que le gustaba la dura más que a un niño una piruleta, comenzó a perder el norte entretigre y tigre, papela y papela. La Patri no veía con buenos ojos lo que ahí estaba ocurriendo, pero estaba tan colada por la merchera, que accedió a hacer la vista gorda mientras solo fuera eso: relación para el consumo. Pero lo que en un principio era consumo de tarde en tarde, se tornó en algo similar a los tiempos de las comidas: de desayuno, mediodía y noche.