Submitted by jorge on Tue, 04/08/2015 - 12:49
No es el primer post que escribimos sobre la materia, ni creemos que será el último, dado que las cosas siguen como estaban y la casa sin barrer.
Los sueldos de los Destinos (trabajos dentro de prisión) y de los Talleres oscilan entre los 80 y 300 euros mensuales.
Si bien los horarios de los Destinos son variables y no suelen llegar a las 8 horas diarias, los internos de los Talleres sí cumplen con la jornada laboral y, en algunos casos, realizan algunas horas extras.
Por tanto, esa máxima del artículo 25.2 de la Constitución que establece que “las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social, y no podrán consistir en trabajos forzados”. “El condenado […] tendrá derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios de la Seguridad Social, así como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad“, salta por los aires con estos sueldos de miseria que no alcanzan el Salario Mínimo Interprofesional, por lo que muchos internos prefieren patiear en los módulos y ponerse hasta arriba antes que acudir a trabajar.
No es lo deseable, ya que lo más importante para ellos es ocupar el tiempo en algo productivo a fin de evitar “comerse el coco o ponerse”, percibir un sueldo para que la familia no tenga que ingresarles dinero en Peculio y no percatarse del correr del tiempo, pero también entendemos que se nieguen a laborar con semejantes salarios.
¿Y quiénes se benefician de esta explotación?
Los de siempre, además de Instituciones Penitenciarias: El Corte Inglés, Istobal, Merak, etc., y este último, con el agravante que trabajadores suyos entran a diario a los talleres de la prisión de Ocaña para dirigir a los internos, con la consiguiente ruptura de la seguridad del centro.
Y mientras I.I.P.P. no de solución a esta injusticia, seguiremos escribiendo desde este medio para poner en conocimiento de la ciudadanía esta postura de la Administración.