Hoy recibo carta de Paula. De inmediato me percato que es de ella, ya que llega sin sellos y en el lateral se puede leer, “de módulo a módulo”. Además, un par de corazones de color rojo intenso adornan el sobre de manera infantil.
Comienzo a leer y me encuentro frente a una carta de una persona aparentemente enamorada, entregada a mí. El tono lleva una mezcla melosa y de pasión. Ya me habían advertido que las mujeres suramericanas eran apasionadas, cariñosas y dulces. Y esta no es una excepción. Desde que le di el sí, se entregó. Ahora, leyendo sus líneas, me vuelvo a acojonar. Porque ella ya habla de escribirnos con el fin de solicitar losvis a vis que el centro concede a las parejas que se cartean durante un mínimo de tres meses.
Pero yo no me puedo arriesgar a pedir un vis con esta chica; la dirección del centro sabe que estoy casado y mantengo una relación familiar estable, o por lo menos eso es lo que ellos piensan. Y por lo que me comentó el Bach en su día, la vinculación familiar aquí es importante a la hora de los permisos y del tercer grado.
Joder, no queda aún tiempo hasta que eso ocurra; apenas llevo seis meses en este hueco y se me está haciendo eterno. Y eso que el abogado de mierda este, me ha pedido en varias ocasiones la libertad bajo fianza, pero nada; comentan que hasta el año de preventivo no hay nada que hacer, que no dan ná de ná.
Hablando del Bach, qué habrá sido del kie del otromódulo… hace tiempo que no sé nada de él, como si se lo hubiera tragado la tierra. Mejor así; no tengo intención de facilitarle los datos de mis proveedores de lablanca en el exterior.
Como comentaba, la tía está me pone, pero también me los pone de corbata. Cómo se entere Patricia, se acabó definitivamente. Pero no renuncio a verla y a echarle un quiqui aunque sea en el sociocultural, en el poli o donde se preste. Voy a hablar con Jesús para que me eche un cable con esta titi.