Los jinchos han llamado al Edu aparte. Y no se han cortado ni un pelo; le tienen ganas. Van a abrirle un parte muy grave por la china. Hay que joderse. Un parte muy grave por eso. Por el momento se queda en el módulo y en la celda, y como dicen, ya verem si se lo llevan al chopano o tiene que cumplir el parte con prohibición de paseo.
En cambio al Pipas, se lo llevaron anoche, una vez chapados, a aislamiento, y ya nos han filtrado, que le van a incoer o incoar o como coño se diga, un juicio y que de seguro le van a caer unos cuantos añitos. Me juego los cuernos, que le propondrán un pacto para reducirle la petición fiscal si echa pá lante al Papi. Los funcionarios saben que el dueño de la mercancíaes el viejo cubano, pero no tienen pruebas para inculparle; ahora tienen a uno de sus machacas y un buen pellizco del botín en su mano.
El kurdo está cabreado. Su mujer, la joven turca que vive en Madrid, ya no viene a comunicar, y aunque él la forzó a ello, el hecho que de que no aparezca lo enerva. Si a eso le sumas que lleva años pidiendo permisos y le llegan todos denegados, su cabreo es monumental. Y lo demuestra caminando sin tregua, sin levantar la cabeza y negándose a hablar con la peña. Solo a mí se anima a dirigirme unas palabras:
-Cuando yo salir, yo poner cinturón con bombas y yo explotar en los juzgados. Yo matar todos jueces mundo, porque son hijos puta conmigo y no darme nada. Ellos malos, y yo muchos años cárcel por la cara. Policía no cogerme con nada.
Yo me río para mis adentros.
-Pero no habrás sido siempre inocente, ¿verdad? –le suelto con un tonillo irónico.
-En esta causa inocente. No pruebas, no nada. Yo hacer cosas, pero siempre antes yo cárcel con pruebas. Aquí España, la justicia no vale nada y meter gente por la cara en cárcel; solo sospechas.
Y con estas palabras regresa al mutismo. Seguimos patieando mudos.