De nuevo solo, joder, qué de a buti. He dormido como un pacha, espatarrau en la cama y sin privarme de nada: me he peaó, me la he cascaó, he cagaó, y todo a mis anchas, sin nadie que me controle, sin que tenga que guardar las formas por no ofender.
Ayer se armó. Después de que el inglesito se nos pirara del tigre con su chichonazo a cuestas y sin que ninguno tuviera tiempo de reacción para impedírselo, se dirigió directamente a lapecera. Llego con cara de ido, enloquecido, con el chichón en plena frente y su flequillo rubito teñido de rojo. Los funcionarios salieron de inmediato y se lo llevaron a enfermería.
Después de una primera cura, comenzó el interrogatorio con unjefe de servicios presente. Largó como una lora, aunque sin denunciar a nadie, ya que el muy tolai no estaba al tanto de quien movía el tema de las pilas en elmódulo; tan solo comentó estrictamente lo ocurrido, lo que sabía.
Después de la hora de comer ya teníamos el sarao montado. Media docena de jinchosenguantados y con lasraquetas pitadoras se colocaron frente a las escaleras de subida a celdas. Mientras cacheaban a unos, nos interrogaron a otros, entre ellos a mí, su compi de chabolo. Respondí lo poco que conocía del inglés, y poco más. Del tema de las pilas y la distribución de lo que te cuen, les dije que no tenía ni flowers, ya que no consumía. Nos interrogaron a una decena, tras lo cual nos dejaron subir.
A un par de compis les pillaron algunasposturasy otros tantospinchos, por lo que a algunos se los llevaron al chopano y a otros los dejaron pendientes del correspondiente parte.
A mi me obligaron a recoger las porquerías y la ropa del ingles y llevarlas hasta la cabina de funcionarios, y al menda en cuestión, lo cambiaron de inmediato de módulo, no fuera alguien a tomarse la justicia por su mano, en vista de la que armó la perra chivata del inglesito de los cojones.