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DIARIO DE UN PREVENTIVO

30/11/2011

Miércoles, 30 de noviembre

Por fin termina este mes de noviembre, un mes que nunca ha sido mes de mi agrado, aunque no sé yo si el que entra va a ser mejor. Para los presos seguro que no, ya que por lo que me han contado, más de uno estaría dispuesto a cortarse las venas durante las fiestas que nos esperan. Parece ser que no cambia nada en todas las navidades, exceptuando alguna que otra comida y cena. Pero en lo referente a horarios y actividades, todo sigue igual, un muermazo.

No sé como lo llevaré, ya que serán mis primeras navidades en este hueco, pero sospecho que la nostalgia se apoderará de mí.

Hay movida en el patio, y todo por culpa del mamón de mi compì. Mientras dábamos el desayuno, Jesús me advierte que le ha llegado género y, me pregunta, que si me guarda chocolate; le digo que sí, que dejaré una postura para las fiestas, para pasarlas volando, nunca mejor dicho.

El caso es que a eso del mediodía comienza el intercambio de pilas voladores con el módulo contiguo. Jesús ya tiene desplegados a sus machacas en las zonas del patio a controlar, y a uno cerca de la pecera para dar el agua.

En medio del bombardeo, veo al inglesito caminando ensimismado en la lectura de un libro, cuando una de las pilas le da en pleno cabezón. El menda cae al suelo como fulminado; no es de extrañar, dado lo enclenque y birria que es. De inmediato voy hacía él al igual que otros compis y algún machaca del Jesús. Lo alzamos y nos lo llevamos al tigre para reanimarlo y que lo jinchos no se pispen.

Un bulto del tamaño y color de una remolacha comienza a crecer en su frente, mientras el tío nos mira sin ver, ido casi de consciencia.

Jesús entra en el tigre seguido por un par de machacas y berrea:

-¡Echadle agua encima, a ver si se anima. Y vosotros piraros de aquí, no vayan a pisparse lo gichos! –ordena a algunos.

Por fin revive el rubito, pero cuando se palpa la brecha en su mollera, sale follado al patio gritando que se desangra y que va a pedir permiso para ir a curarse a enfermería. Nadie logra pararlo.