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DIARIO DE UN PREVENTIVO

17/11/2011

Jueves, 17 de noviembre

Nada. El cabrón del jincho me contestó ayer tarde que no había nada que hacer; tan solo me permitió hacer una llamada desde un teléfono de la pecera; hablé largo y tendido con Patricia. Estaba hundida, llorando y con mazo sentimiento de culpabilidad. Me volvió a comentar que los médicos la habían tranquilizado, ya que si bien nuestro hijo está grave, pensaban que no empeoraría; además, le aseguraron, que los niños a esa edad son resistentes, y que se recuperan con facilidad. No obstante, está que no vive. Yo tampoco.

Esta noche no he pegado ojo, y no por la Paula y su cuerpo, y el polvo que me espera, que en este momento me la suda, sino por la impotencia de encontrarme aquí, encerrado, sin poder moverme, sin poder estar junto a mi hijo y mi mujer en el hospital.

Por la mañana bajo follado a la garita. Doy tanto el coñazo, que al rato aparece la trabajadora social y se encierra conmigo en el despacho. No me promete nada, ya que duda que siendo preventivo me autoricen un permiso extraordinario; acuérdese con lo del funeral de su abuela, me dice. Pero me asegura mantener el contacto telefónico con mi mujer y avisarme ante cualquier cambio; también me tratará de conseguir un par de llamadas extras.

Salgo cabizbajo del despacho, aunque de alguna manera más aliviado sabiendo que cuento con unas cuantas llamadas y que la pájara social estará al tanto. Pido la vez en la cola del teléfono y me voy a patiear con el kurdo. No quiero hablar con nadie más, ni que se pispen de mi situación en el patio; sé que el kurdo es una tumba, y necesito de una compañía muda, que esté ahí, pero sin garlar.

Después de hablar con Pati me quedo igual, jodido. Mi hijo no ha evolucionado, como dicen los matasanos, ni pá lante ni pá tras. Por lo menos no ha empeorado. Eso no me reconforta.

Por la tarde paso de ir al curso de informática. Sé que la Paula se va a rallar pero me importa un huevo. Lo único que me preocupa es mi pequeño, mi hijo, y ahora, también, mi mujer, aunque sea una zorra.