Hoy me levanto exultante y más cachondo que una mona. Esta noche he soñado con el curso de hoy, y sí o sí me follo a la Paula. Estoy que reviento. Cada vez que voy al cursito de los cojones, salgo de ahí con un dolor de güevos de aquí te espero. Claro, nos magreamos en plan salvaje, mi aparato las pasa putas, duro como el hormigón y bloqueado por el vaquero que no lo deja menearse. Hoy voy a buscar la manera de montármela, sino...
Cuando llego al sociocultural de marras, encuentro a la peña como de costumbre reunida frente al aula, y a Paula entre ellos, mire que te mire y pendiente de mi llegada.
Durante la media hora de clase ni nos meneamos, ya que el gil de al lado nuestro no ha parado con la preguntadera al profe, y éste, solícito, no se ha movido de nuestro lado.
Cuando por fin salimos a café, le susurro a la Paula:
-Ni columnitas ni hostias; hoy al servicio. Bajo y te espero ahí.
Ella me da el ok con la cabeza mientras me dirijo al profe. Este me da un sí por respuesta y me piro escaleras abajo; hoy no hemos pedido café para que así no nos corten el rollo. Antes de entrar en el tigre miro de reojo a lapecera. La funcionaria está sola leyendo un Hola.
A los dos minutos oigo a alguien abrir la puerta contigua. A continuación la del cubículo donde me encuentro. Paula entra con ojos chispeantes y se abalanza directamente sobre mí. Su lengua perfora mi garganta, caliente y húmeda, como una taladradora. De inmediato, introduzco mi mano por debajo de la falda, bordeo su tanga y dos de mis dedos resbalan a un pozo sin fondo. Realizado el test, la hago subirse a la taza metálica, mientras me doblo e introduzco mi cabeza por debajo de su falda. Deslizo la última protección por sus muslos, e introduzco mi lengua entre la vegetación hasta los pliegues, buscando su punto de erección. Oigo un grito sostenido sobre mí, mientras mis morros se empapan. No aguanto y me corro en los gayumbos. Menuda mierda de polvo, sin meterla.