Contacta con Infoprisión: infoprision@gmail.com

blog

DIARIO DE UN PREVENTIVO

16/1/2012

Lunes, 16 de enero

Miro el calendario como todos los días. Ya no se hacen cruces en las paredes de las celdas como antaño, aunque algún compi me ha comentado, que en los viejos penales aún se pueden observar las dichosas cruces en los chabolos sin remozar.

Ahora no, para eso tenemos los calendarios, los relojes, la tele, los móviles, bueno, estos últimos están prohibidos pero mucha peña los utiliza. Yo se lo pedí en un par de ocasiones al kurdo para solventar el problema con mi proveedor de lo que te cuen, el colombiano, pero después de eso, pá qué. Habitualmente la gente lo utiliza para llamar o controlar a la parienta, pero en mi caso prefiero no saberlo. Lo sé y punto. Bastante amargado estoy por ello, que casi a diario me da un ataque de celos pensando en mi Pati revolcándose con el abogado, como para tener un móvil y oír los jadeos en directo. Ni de coñas. 

Y lo que no sabe la peña, es que la mayoría de las tías son fieles mientras sus maridos están en prisión. Y se parten los cuernos trabajando, sacando a su prole adelante, pagando la hipoteca de la casa, haciendo la comida y las tareas del hogar, además de visitar al cabrón de su marido en prisión, ponerle peculio, lavarle la ropa, y para terminar de rizar el rizo, subirle el ánimo cuando el muy capullo está de capa caída.

Y después tengo que escuchar en el patio comentarios tales como, joder, mi costilla solo me pone 40 euracos de peculio a la semana, o, la muy zorra salió con unas amigas anoche y yo aquí jodido. Cuando llegan a mis oídos estas gilipolleces, me dan ganas de liarme a hostias con esos tolais, además de ponerlos al tanto de lo que hace, o no hace la mía: no me pone peculio, me lo ingresa mi madre, apenas viene a las comunicaciones, no me lava la ropa fuera, no me escribe, de cuando en cuando contesta el teléfono, y para rematar la jugada, se folla a mi abogado, lo que aparte del sufrimiento que me causa, me deja en una total indefensión. Estoy en manos de ese cabrón, que por otra parte deseará que yo me pudra dentro, que no salga.