He recibido carta de la Paula, la chica suramericana del módulo 13 y que tanto me mola. Cuando bajo de la siesta y me entregan el sobre, el corazón me da un vuelco, y de nuevo, como en ocasiones anteriores, un nudo se me forma en el vientre bajo, y mi polla crece.
En esta se alarga y me cuenta algo de su vida. La detuvieron con dos kilos de cocaínaencaletados en una maleta de doble fondo. Sí, que ella lo sabía, pero le pagaban 5.000 euros por traerlo, y que con eso daba la entrada para la compra de una casa, para vivir con su hija menor y su madre. Que en su país, no me especifica de donde coño es, ese dinero es una cantidad inmensa para la gran mayoría de la población. La condenaron a nueve años, pero con la llegada del nuevo Código, ese del 23 de diciembre del año pasado, le han rebajado la pena a seis años. Que lleva cumplidos dos, y que cuando llegue la condicional, pedirá la expulsión a su país. Sabe que no le darán permisos, ni tercer grado, ya que no conoce a nadie… además, quiere regresar junto a su hijita y su madre.
También me cuenta que no tiene marido, ni novio, ni nada que se le parezca, ah, sí, que se cartea con un colombiano del 3, pero que con ese no ha tenido nada, solo palabras. Que sí, que le gustaría conocer alguien que fuera cariñoso y que se preocupara de ella, de su situación… y que nada, que yo le gusto. Que si se lo pido, se deja de escribir con el del 3, que no le mola mucho, pero como andaba sola… y que formalicemos nuestra relación por carta, y que después podemos solicitar el vis a vis, claro está, si yo no estoy casado y soy serio, porque bla, bla, bla.
De golpe y porrazo se me deshace el nudo en el estomago y mi rabete adquiere el tamaño de un ratón. Joder con la pava. Lo único que le ha faltado ha sido pedirme matrimonio… y yo ya estoy casado. Además, me pregunta una serie de cosas que quiere que le conteste en mi próxima carta. Deja, deja... me ha entrado el canguelo, no vaya a ser que nos liemos y me aparezca con un bombo y la jodamos.