Submitted by jorge on Fri, 17/04/2015 - 09:35
La Reincidencia está mal vista en prisión.
Ni la Junta de Tratamiento ni el Juez de Vigilancia Penitenciaria se mojan a la hora de conceder permisos o 3º grados a los reincidentes. Es una manera de reconocer el fracaso de la Reinserción del preso, del fracaso del Sistema Penitenciario, sin darse por aludidos, tirando balones fuera.
Por ello, las opciones de un reincidente de “comerse la condena a pulso” son muy altas, dado que en el caso de los primerizos y con un historial penitenciario aceptable, el acceso a los permisos comienza a partir de las primera ¼ parte de cumplimiento –a pesar de negarse la mayoría de dichos permisos en las primeras solicitudes y el interno tenga que recurrir una y otra vez hasta que algún estamento se apiade del pobre diablo y se lo conceda-.
El 3º grado suele llegar a partir del cumplimiento de la mitad de la condena, siempre que se haya disfrutado de los permisos pertinentes y se hiciera buen uso de los mismos.
Esto más o menos es lo que le ocurre a un interno que es condenado por vez primera, su vida penitenciaria surca por unos cauces normalizados y el delito no reviste excesiva gravedad.
Con los Reincidentes el tema cambia y con los Multireincidentes, la condena se cumple casi en su totalidad.
Véase el caso de los grandes capos del narcotráfico gallego, de los miembros pertenecientes a bandas organizadas, de los condenados por delitos sexuales y de los atracadores de antaño que aún pululan por nuestras prisiones.
La Reincidencia se paga cara, aunque la Administración sepa (por ello castigan con más dureza a estos presos) que parte de ese error de resocialización se debe a los deficientes sistemas de Reinserción existentes, a una medidas de prevención inexistentes, y a las escasas opciones de sustitución de penas por trabajos en beneficio de la comunidad.
http://politica.elpais.com/politica/2015/04/15/actualidad/1429119340_779739.html